En las crueles madrugadas donde impera la soledad,
querría olvidar cómo enterrabas la cara en mi pelo.
En el frío crepúsculo impregnado de nostalgia,
querría olvidar tu sonrisa Chesire brillando en la oscuridad.
Dentro de mi ajado y prostituido corazón,
querría olvidar aquel profundo sueño que brotó del nacimiento
de una estrella.
Y te curaste antes que yo, y eso que decías que me querías como yo no lo hacía.
Sentirse prescindible, toda una experiencia, cuando al punto final no le siguen dos suspensivos.
Y te curaste antes que yo,
cuando yo aún de vez en cuando,
me sigo tocando las heridas.
*
Después de seis meses, soy libre.
¡Soy libre!
Bienvenido sea el que viaja al Cielo y vive en la Tierra
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miércoles, 22 de octubre de 2014
Suspensivos
Etiquetas:
Amor esa palabra,
Caos,
Pensamientos de madrugada
sábado, 24 de mayo de 2014
Dr Jekyll y Mr Hyde
Recuerdo que en mi último cumpleaños una persona me felicitó
diciéndome que yo era una buena persona. Yo, le respondí que aquel era el mejor
cumplido que podían hacerme. Desde entonces, puede que dos o tres personas me
lo hayan repetido. Esta vez respondí "Al menos lo intento"
encogiéndome de hombros.
He tardado demasiado tiempo en darme cuenta de cual era mi mayor defecto. Le tengo verdadero pavor.
Y le tengo verdadero miedo no saber qué hay dentro de mí y cuán delgada es la línea que nos separa, Hyde.
He tardado demasiado tiempo en darme cuenta de cual era mi mayor defecto. Le tengo verdadero pavor.
Y le tengo verdadero miedo no saber qué hay dentro de mí y cuán delgada es la línea que nos separa, Hyde.
miércoles, 7 de mayo de 2014
martes, 22 de abril de 2014
Reciclaje.
Todo es distinto con ojos taciturnos.
Un libro viejo puede oler a incienzo y natillas. El frío puede colarse dentro de la ropa. Las nubes hieren en una noche donde los astros azules tiritan tristes allá a lo lejos.
Cuando ahora soy el guante derecho y quiero la mano izquierda.
(Con un pequeño bosquejo de Neruda y Cortázar).
Un libro viejo puede oler a incienzo y natillas. El frío puede colarse dentro de la ropa. Las nubes hieren en una noche donde los astros azules tiritan tristes allá a lo lejos.
Cuando ahora soy el guante derecho y quiero la mano izquierda.
(Con un pequeño bosquejo de Neruda y Cortázar).
miércoles, 9 de enero de 2013
Papá y Mamá:
Gracias por recordarme que debo dar gracias por existir. Dejemos a un lado las discusiones. Mirad, os he hecho un retrato.
Henri Michaux, Sin Título
Hijos de.
Hijos de.
Hijos de.
Hijos de 10 elevado a X multiplicado por.
Hijos de.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Capricho III
Sueño Lúcido.
Esta mañana he sufrido nuevamente ataques de ansiedad. Como he podido observar, soy más dada a experimentar sueños lúcidos cuando padezco crisis respiratorias. Esta vez han sido dos sueños sin ninguna relación los que he vislumbrado. El primero, consciente. El segundo, con simbología. Han tenido en común la nitidez y la capacidad de recordar pensamientos o conversaciones.
Los relataré como curiosidad, no hay mucho que narrar realmente.
Me encontraba en mi habitación cuando sonó una música en mi cabeza. Los acordes de una guitarra, bastante simples, y sin muchos cambios, iban acompañados de una flauta. A continuación un tambor que se unía con un ritmo lento "pom, pom, pom". Una pequeña pausa, violines que ascendían en sonido. Los instrumentos cesan y dejan el protagonismo a un violonchelo. Se integra un oboe, no sabría describirlo, pero era maravilloso. A este punto, yo me encuentro confusa. Dentro del sueño pienso "Estás creando música, la estás oyendo en tu cabeza. Está surgiendo. ¿Pero estás segura? es difícil inventar en un sueño. Escucha atentamente, ¿has oído esta melodía antes? -analizo la música- No, es la primera vez que la oigo."
Prosigue la música, todos los instrumentos anteriores se unen e interpretan. Tal vez el fin lo marcara un piano. Despierto, pero sigo dormida. "¿Karen, recuerdas la melodía? Sí." Es más, la música suena en cada recoveco de mi mente. Me fijo en la pared. Hay sombras danzando. Me asusto.
"Karen, el principio de la esquizofrenia es oír música que en realidad no suena. Quiero escribirla. Pero no sé música teórica. No sé escribir en un pentagrama"
Del segundo sueño sólo quiero destacar lo que he considerado símbolo. Una mujer estaba atada a un hombre por cadenas. El hombre planeaba matarla para así deshacerse de ella. Yo lloraba, ante el posible desenlace "Eres valiente. Haz algo. No es tu naturaleza quedarte quieta ante un acto así" Le arrebaté al hombre la sierra y con ella corté las cadenas mientras imploraba "¡No la mates! ¡No la mates!" Los dos quedaron libres y la mujer pudo vivir.
Al final del sueño (porque estoy omitiéndolo casi todo), contemplé mis muñecas. Tenían dos cortes que sangraban. Aparece entonces Arturo gritando a S. "¡La estás destrozando! ¡No la mates! ¡No la mates!"
Palabras que yo, había pronunciado al principio del sueño.
En fin, supongo que esta entrada es pura terapia. El lector probablemente poco tenga que entender.
El violonchelo y el oboe como parejas en una danza de notas. Los acordes eran nuestros acordes.
"Karen, ¿qué instrumento estudiarías si pudieras?
"¿Yo? Probablemente, el oboe".
lunes, 22 de octubre de 2012
XVI. La Rana y el Escorpión
"Prefiero sufrir una injusticia a cometerla"
-Pásame la cicuta-
Oí en clase la anécdota de la rana y el escorpión en boca de mi queridísimo Paco. Decía así:
Hubo una vez un escorpión que quería atravesar el río pero no tenía modo. Vio a una rana sentada en una roca.
-Oye, rana. Llévame en tu espalda al otro lado del río.
-Ni hablar. Me clavarás tu aguijón. Así sois los escorpiones.
-¿Por qué habría de hacerlo? Además, necesito llegar al extremo opuesto.
-Está bien, escorpión. Confiaré en ti.
El escorpión se montó en la rana y ésta saltó cruzando por el camino que las rocas dibujaban. Las dos se encontraban a mitad de camino cuando el escorpión, inevitablemente, le clavó su aguijón.
-¿Pero qué haces? ¡Sabes lo que ocurriría al hacerlo! ¡Nos has condenado al final!
-Lo siento -se excusó el escorpión -Pero esta es mi naturaleza.
Quería ser rana y he acabado escorpión.
Volverán mis días de dieciséis años en los que me apretujaba en un rincón con dos auriculares como escudo. Volverá la soledad deseada y los desgastes de cama, contemplando una guerra en la que no se me permite participar ni morir. Volveré a esconder la mirada ante un público que me juzga y me condena. Pero tú, mi golondrina, no volverás.
No escribiré los versos más tristes esta noche.
-Pásame la cicuta-
Oí en clase la anécdota de la rana y el escorpión en boca de mi queridísimo Paco. Decía así:
Hubo una vez un escorpión que quería atravesar el río pero no tenía modo. Vio a una rana sentada en una roca.
-Oye, rana. Llévame en tu espalda al otro lado del río.
-Ni hablar. Me clavarás tu aguijón. Así sois los escorpiones.
-¿Por qué habría de hacerlo? Además, necesito llegar al extremo opuesto.
-Está bien, escorpión. Confiaré en ti.
El escorpión se montó en la rana y ésta saltó cruzando por el camino que las rocas dibujaban. Las dos se encontraban a mitad de camino cuando el escorpión, inevitablemente, le clavó su aguijón.
-¿Pero qué haces? ¡Sabes lo que ocurriría al hacerlo! ¡Nos has condenado al final!
-Lo siento -se excusó el escorpión -Pero esta es mi naturaleza.
Quería ser rana y he acabado escorpión.
Volverán mis días de dieciséis años en los que me apretujaba en un rincón con dos auriculares como escudo. Volverá la soledad deseada y los desgastes de cama, contemplando una guerra en la que no se me permite participar ni morir. Volveré a esconder la mirada ante un público que me juzga y me condena. Pero tú, mi golondrina, no volverás.
No escribiré los versos más tristes esta noche.
sábado, 13 de octubre de 2012
Cuando Peter Pan volvió.
Aún recuerdo cuando Peter Pan se despidió de Wendy. El cielo londinense lloraba en forma de Perseidas.
-Supongo que esto es un adiós- gimió Wendy.
-Es un hasta luego.
Y Peter Pan partió, volando, dejando en el aire polvo de Hadas.
El Tiempo en Nunca Jamás es apenas discernible, así que Peter lo pasó luchando contra piratas, sacando de quicio al Capitán Garfio, jugando con los Niños Perdidos y filtreando con las sirenas.
Un día o noche sin más, extrañó a Wendy.
Se apoyó en el alféizar de la ventana, cual Romeo y contempló con tristeza infantil e ingenua los estragos del Tiempo. Los niños Darling habían crecido.
Los padres de Wendy habían muerto prematuramente debido a una enfermedad, y como iban justos de dinero, no pudieron pagarse asistencia médica. Entonces Wendy empezó a trabajar.
John, el hijo mediano había desarrollado una inteligencia para los negocios, sin embargo, la avaricia lo arrastró hacia chanchullos oscuros. Michael, El niño pequeño, pronto comenzó a ser socio de su hermano. Al principio todo iba bien. Ambos podían permitirse visitar de vez en cuando el burdel y Michael quedarse con parte del cargamento que luego fumaba. Aquellas noches no gritaba el nombre de su madre. La vida de los Darlings cayó en un pozo sin fondo en el momento que John cogió gusto a apostar dinero y Michael fumaba más que su parte. Las deudas aumentaban y Wendy tuvo que pluriemplearse y partirse el lomo por llevar adelante la casa. Sus hermanos apenas aparecían por ella.
Cierto día, John fue arrestado por tráfico de drogas y poco después Michael recibió una paliza que lo dejaría tetrapléjico. La situación descansaba en los hombros de Wendy.
Ya nadie quería darle trabajo honrado debido a la fama familiar. Así, empezó a vender su cuerpo y a hacerse vieja. Cuando llegaba a casa cuidaba de Michael y los fines de semana visitaba a John. Los domingos asistía a misa, y de rodillas, por una vez, rezaba. Rezaba para que vinieran días mejores. En secreto, para que Peter la llevara de nuevo a Nunca Jamás.
-Padre nuestro, perdona mis pecados.
Imposible. Había crecido.
Y Peter, desde su ventana, contempló como el amor de su vida se había convertido en una Puta sidosa. Dando un pequeño salto de la ventana y con mirada vomitiva,
-Adiós, Wendy. Hasta Nunca Jamás.
P.D: Quisiera autoasesinarme por lo que le he hecho a la obra infantil. Me retiro a atizarme con algún tocho de Schopenhauer.
-Supongo que esto es un adiós- gimió Wendy.
-Es un hasta luego.
Y Peter Pan partió, volando, dejando en el aire polvo de Hadas.
El Tiempo en Nunca Jamás es apenas discernible, así que Peter lo pasó luchando contra piratas, sacando de quicio al Capitán Garfio, jugando con los Niños Perdidos y filtreando con las sirenas.
Un día o noche sin más, extrañó a Wendy.
Se apoyó en el alféizar de la ventana, cual Romeo y contempló con tristeza infantil e ingenua los estragos del Tiempo. Los niños Darling habían crecido.
Los padres de Wendy habían muerto prematuramente debido a una enfermedad, y como iban justos de dinero, no pudieron pagarse asistencia médica. Entonces Wendy empezó a trabajar.
John, el hijo mediano había desarrollado una inteligencia para los negocios, sin embargo, la avaricia lo arrastró hacia chanchullos oscuros. Michael, El niño pequeño, pronto comenzó a ser socio de su hermano. Al principio todo iba bien. Ambos podían permitirse visitar de vez en cuando el burdel y Michael quedarse con parte del cargamento que luego fumaba. Aquellas noches no gritaba el nombre de su madre. La vida de los Darlings cayó en un pozo sin fondo en el momento que John cogió gusto a apostar dinero y Michael fumaba más que su parte. Las deudas aumentaban y Wendy tuvo que pluriemplearse y partirse el lomo por llevar adelante la casa. Sus hermanos apenas aparecían por ella.
Cierto día, John fue arrestado por tráfico de drogas y poco después Michael recibió una paliza que lo dejaría tetrapléjico. La situación descansaba en los hombros de Wendy.
Ya nadie quería darle trabajo honrado debido a la fama familiar. Así, empezó a vender su cuerpo y a hacerse vieja. Cuando llegaba a casa cuidaba de Michael y los fines de semana visitaba a John. Los domingos asistía a misa, y de rodillas, por una vez, rezaba. Rezaba para que vinieran días mejores. En secreto, para que Peter la llevara de nuevo a Nunca Jamás.
-Padre nuestro, perdona mis pecados.
Imposible. Había crecido.
Y Peter, desde su ventana, contempló como el amor de su vida se había convertido en una Puta sidosa. Dando un pequeño salto de la ventana y con mirada vomitiva,
-Adiós, Wendy. Hasta Nunca Jamás.
P.D: Quisiera autoasesinarme por lo que le he hecho a la obra infantil. Me retiro a atizarme con algún tocho de Schopenhauer.
sábado, 28 de julio de 2012
¿Quieres saber qué es "Dolor"?
Ver una película, golpearte con la fuerza de un martillo al ver que el protagonista es el vivo recuerdo de una amistad muerta.
Seguir viendo la película, pero el actor ya no es actor. Es él.
Hablarle inocentemente en el chat. No contesta. Dejarle tu número de móvil para que te llame si un día pasa por la ciudad. Te dice que no va a volver, o eso es lo que quiere que pienses.
Mantienes la conversación, y no hay nada que decir. No se ha inventado pluma de fénix que resucite esto. Una insulsa despedida. "Hablamos por la noche". <<No te vas a molestar en abrir mi pestaña...>> piensas.
Ya no te relata cuentos por las noches para alimentar un sueño. Ya no te comentará como con un gesto ha cambiado la dirección del Destino. Ya no es el mismo.
La música que oyes sigue siendo la misma que él te enseñó hace tres años. El ideal ha caído, sólo quedan pedazos que en tu mente, grácilmente se reconstruyen en una melodía triste.
Lo más parecido que queda de él, eres tú.
Miedo
A despertarme un día y no tener fuerzas para levantarme.
A tener una tristeza en mi interior que no me deje de comer y a causa de eso, caer enferma y guardar cama (ya lo he vivido).
A dejar de soñar con el "a la segunda a la derecha, recto hasta el amanecer".
A que en algún lugar de un pequeño asteroide, un pequeño cordero se escape por la noche y un pequeño Principito se olvide de cubrir a su Rosa con la cúpula de cristal, de modo que ésta sea devorada.
A que un día no sea capaz de discifrar dónde está la Magia.
A que mis vías sanguíneas no contengan sangre, si no, una sustancia negra, venenosa y oxidada, afectando a mi esqueleto. A mi ser.
Tengo miedo a que en algún momento de mi vida no sea Fuerte. A no poder continuar.
Dije que cerraría Astra. Mentí.
La esperanza es lo único que nos queda.
jueves, 12 de julio de 2012
Mary Jane Kelly
Hará unos cuantos olvidados meses, tuve un sueño peculiar. Un sueño de carnicería y mutilación.
Me encontraba en una plaza oculta en la muchedumbre que observaba un espectáculo atroz al aire libre. Se tratraba de una joven muerta colocada verticalmente en una pared la cual tenía abierto el abdómen, y varios señores con barbas blancas y con el perfil de doctores que rajaban aún más su estómago. Yo miré horrorizada a mi alrededor como las personas que me rodeaban permanecían impasibles. Yo era la única afectada. Entonces le vi el rostro a la muchacha. Sereno, dulce, hermoso, relajado y dormido.
Se trataba de Mary Jane Kelly, la quinta y última víctima de Jack el Destripador.
Me encontraba en una plaza oculta en la muchedumbre que observaba un espectáculo atroz al aire libre. Se tratraba de una joven muerta colocada verticalmente en una pared la cual tenía abierto el abdómen, y varios señores con barbas blancas y con el perfil de doctores que rajaban aún más su estómago. Yo miré horrorizada a mi alrededor como las personas que me rodeaban permanecían impasibles. Yo era la única afectada. Entonces le vi el rostro a la muchacha. Sereno, dulce, hermoso, relajado y dormido.
Se trataba de Mary Jane Kelly, la quinta y última víctima de Jack el Destripador.
Como bien se sabe, esta joven cuando fue encontrada en su habitación, tenía la cara completamente desfigurada, he aquí lo curioso de que a mí se me mostrara en sueños. Jack y yo tenemos la teoría de que a la mujer le conmovió mi dualidad infantil, mi semblante de inocencia y terror, y por este motivo compartió conmigo su anhelado secreto, su bello rostro.
Scenes of my childhood arise before my gaze,
Bringing recollections of bygone happy days.
When down in the meadow in childhood I would roam,
No one's left to cheer me now within that good old home,
Father and Mother, they have pass'd away;
Sister and brother, now lay beneath the clay,
But while life does remain to cheer me, I'll retain
This small violet I pluck'd from mother's grave.
Estaré tendida en mi cama cantando 'A violet from mother's grave' jugueteando con un pañuelo rojo cuando llamarán a mi puerta. Un hombre sin rostro me asaltará e intentará robarme el mío, pero Jack no lo permitirá.
Jack, ¿Se ha dado cuenta que Catherine Eddowes, anterior víctima, presentaba las marcas de dos V's debajo de sus ojos? Querido, son dos coincidencias. ¿Acaso pretende que yo sea su Mary Jane Kelly de esta época, el siglo XXI? ¿Pretende llevarse mi corazón consigo?
"Un asesinato repugnante. Otra mujer horriblemente mutilada aparece en Whitechapel..."
domingo, 1 de julio de 2012
Psicodélico
¿Por qué no morí aquella noche?
Desperté mareada y con varias agujas clavadas en las venas, vías. Cuando le sonreí a la muerte aprendí que aunque estuviera rodeada de personas, estaba sola. Médicos.
Oh, Pink Floyd, tú nunca me abandonas ni decepcionas.
jueves, 24 de mayo de 2012
¡Evoluciona!
Mira al horizonte, ¿lo ves? Es la Distopía, que camina hacia nosotros.
martes, 10 de abril de 2012
C'est la vie.
El cirujano se echó atrás en la silla, cogió un cortapapeles y lo mantuvo delicadamente, como un bisturí. Aguardó un momento, reuniendo palabras, eligiendo ésta, descartando aquélla y colocándolas en seguida por un patrón de meticulosa exactitud.
-Sí, puedo operarlo. Si lo hago, usted morirá al cabo de tres meses.
-¿Y de lo contrario?
-Vivirá un poco más y morirá con más dolores.
-¿Cuánto tiempo más?
-Seis meses. Doce como máximo.
-Es una elección dura.
-Tiene que hacerla.
-Lo comprendo.
-Sí, puedo operarlo. Si lo hago, usted morirá al cabo de tres meses.
-¿Y de lo contrario?
-Vivirá un poco más y morirá con más dolores.
-¿Cuánto tiempo más?
-Seis meses. Doce como máximo.
-Es una elección dura.
-Tiene que hacerla.
-Lo comprendo.
Y tú, ¿qué escogerías?
lunes, 23 de enero de 2012
22
Hace unas semanas que vi la película a la que pertenece la escena. No causó en mí lo que, ahora, tiempo después. Esta extraña estimulación de mi cerebro (¿Forma parte de la lógica también el sentir?). Un verdadero "Brain Storm" de sentimientos e ideas. "Sentimientos", por cierto, es una palabra que aborrezco escribir.
Me sorprende gratamente pues yo me encontraba en una apatía casi absoluta, incluyendo la temporada en la que vi la película por primera vez. ¿Esta escena ha rescatado de su letargo a la Pequeña de quince años? Explicado esto, y ya más difícil de comprender incluso para mí, ya que me encuentro en un mar y tormenta de "sentimientos" (cada vez que lo escribo muere una parte de mí), ¿qué es lo que estoy echando de menos exactamente?
¿Lo que nunca será?
Me cuesta organizarme. Apenas escribo por ello. Me atrevo a decir que rozo la improvisación. Una improvisación torpe y estancada. ¿Dónde estáis mis queridas metáforas?
Así que me hallo ahogándome en este oceáno de agridulces recuerdos en el que jugábamos al pilla-pilla alrededor de la mesa de la cocina, tirábamos los cereales, los tetabricks de leche y nos devorábamos el uno al otro con la más tierna y seguridad de que jamás probaríamos otros cuerpos, otros labios. Las horas debajo de la manta en los días de lluvia y buscar un frío roce de pies. Aparecer saltando por tu espalda y pedirte que me llevaras a caballo. La certeza de que era única para ti, y tú para mí. Que habría partes de tu mente y cuerpo que sólo a mí pertenecían. Agarrar con desesperación tu rostro y mirar desde un plano superior entre tus pestañas y acabar el trayecto en un beso en la sien, donde se ubicaba mi reino conquistado. Todo lo que necesitábamos estaba entre nuestros brazos, en tus abrazos de protección.
Yo no necesito quemar ninguna fotografía o estampar la guitarra contra la pared. De nada sirve. Tendría que prender mi cabeza, o mandarla cortar a la guillotina. Cada noche ardo, pero no quiero que vuelvas.
No es a ti a quien extraño, si no, a quien un día fuiste un 22 de Enero.
Los adolescentes tardan en averiguar que "para siempre" es demasiado tiempo.
Déjame recordar lo que es olvidar.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Bera Harmonia da ta ni Kaosa.
Cisne, siempre cisne. M-17 mientras suena Tchaikovski. Silencio y luces. Dos pares de ojos que se miran con cariño, un espectáculo compartido y la certeza de la comprensión. ¡Eso y nada más!
Harmonia - Kaosa
Una clavícula marcada en un cuerpo que descansa desnudo, movimientos de abdomen y respiración. Músculos tensos que forman líneas y curvas perfectas. Escultura griega. Ojos entreabiertos que miran fijamente y pestañas espesas que hacen de cortinilla a una ventana de un sinfín de paisajes. Omega, Orión, Cygnus. ¿Cómo describir una Utopía hecha realidad, si al existir provoca su destrucción? ¿Cómo describirte?
Tú eres Armonía, y Yo soy Caos.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Tres de la Madrugada.
Tres de la madrugada. Alabanzas inesperadas que han endulzado mi autoestima. Yo no quiero caer en la arrogancia. No quiero rozar la falsa modestia. No quiero decir tímidamente "No es para tanto" mientras la víbora mira por encima de los hombros. No quiero ser la mártir o la victimista. No hay manera. Y hay que elegir bien las palabras porque afirmarte a ti misma de humilde es una contradicción. La única que no tolero. Pero son las tres de la madrugada y tengo la certeza de que mis párpados no se cerrarán pasadas las 6. No lo harán. Me conozco bien. Hace unos instantes un dolor sordo. Un nudo en la garganta que no se digna a deslizarse por el esófago. Una asfixia. Una exigencia. Y me siento aquí, como todas las noches, como una rutina. Una cita con mi amante que tengo la seguridad de que no aparecerá. Una impotencia. Vengo, me sereno, me hablo, me consuelo. Porque yo sé lo que estoy buscando. Está detrás de todos los cumplidos. Más allá. Me enervo, me frustro, me enfado. Doy puñetazos a una persona invisible. Al aire. A mí. A los pensamientos que surcan mi mente. Vuelan. Lo único, lo real, la verdadera tortura. La superior de las expiaciones.
No poseer mi propia aprobación.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Lupus Solitarius.
No me borrarán la sonrisa.
Las primeras noches han sido muy duras. Cuando a las 4, 5 ó 6 de la mañana he vuelto aquí y he estado sola en silencio. Las noches siempre han sido para mí las mejores, las horas de escribir. Últimamente se me han hecho insoportables y he estado buscando compañía como una loca. Inusual en mí, siempre he presumido de ser una Loba Solitaria.
Mi actividad sexual ha aumentado, para qué engañarnos. Pero ya lo dijo Allen "El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es la mejor". Disfruto del sexo, lo que ocurre es que ahora lo que yo ansío son los besos, y los abrazos.
Ya no los tengo.
Las primeras noches han sido muy duras. Cuando a las 4, 5 ó 6 de la mañana he vuelto aquí y he estado sola en silencio. Las noches siempre han sido para mí las mejores, las horas de escribir. Últimamente se me han hecho insoportables y he estado buscando compañía como una loca. Inusual en mí, siempre he presumido de ser una Loba Solitaria.
Mi actividad sexual ha aumentado, para qué engañarnos. Pero ya lo dijo Allen "El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es la mejor". Disfruto del sexo, lo que ocurre es que ahora lo que yo ansío son los besos, y los abrazos.
Ya no los tengo.
lunes, 1 de agosto de 2011
Patitas de Araña.
Aquella mañana como de improvisto aparecí en tu casa. No era mi intención mendigar amor, pero tal vez lo hiciera inconsciente. Nos tiramos en la cama. Tú tocaste tu mejilla en un gesto de dolor y dijiste "La muela".
Yo te imité y toqué mi pecho. "El corazón". Di media vuelta, apreté los párpados y dormí.
Al despertar me vestí y como si una puta después de recibir su pago me marché.
Yo te imité y toqué mi pecho. "El corazón". Di media vuelta, apreté los párpados y dormí.
Al despertar me vestí y como si una puta después de recibir su pago me marché.
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